La historia sigue a dos jóvenes indios cuyos destinos se entrelazan en una narración que aborda el amor, los vínculos familiares, el contraste entre la India y América, y el choque entre lo ancestral y lo contemporáneo.

Es una buena historia que engancha y anima a seguir leyendo, anima a llegar al desenlace, es un libro trabajado y bien escrito.

Los vínculos familiares y los sentimientos alrededor de estas relaciones son una parte imprescindible de la narración; el amor, la necesidad del amor y sobre todo de compañía, la muerte de los seres queridos o la convivencia. Posiblemente sea lo que más me ha gustado del libro. El contraste entre las culturas de la India y América también es parte central del libro y he disfrutado mucho, ya que me encanta sentir otras culturas desde la lectura, desde el sentimiento. Es cierto que me ha faltado algo de contexto histórico sobre la cultura de la india, que tan ajena me resulta, que en algunos momentos se nombraba, pero sin profundizar.

No es un libro de amor romántico, yo diría que no es un libro de amor; es un libro de miedos y deseos, de necesidades, de inseguridades, de experiencias, de arrepentimiento, de amistad. Por eso me ha gustado la historia, aunque puede  resultar algo deprimente, con pocos o ningún atisbo de luz o de felicidad hasta el final. En cualquier caso, es un buen desenlace, sencillo, directo, sin adornos.

Dicho esto, creo que la autora es demasiado ambiciosa, según avanzaba en el libro sentía que había dos o incluso tres libros en uno. Viste la historia de fondo de demasiadas capas y en algunos momentos distrae de la esencia del libro. El choque de culturas y las relaciones familiares hubieran sido suficiente vestido para la historia, de hecho, son el traje de gala y los complementos…pero en muchos momentos la autora adorna la historia con párrafos enteros de temas que no encajan, que no forman parte de la esencia de la historia y que no le aportan nada, pero distraen.